CONVENTO DI COSPITI
Sendero de dificultad media que atraviesa el Monte Murillo y conduce a una espectacular vista panorámica sobre Amalfi y sus alrededores. El recorrido también permite descubrir los evocadores restos de un antiguo convento medieval aislado, abandonado durante el siglo XIX y convertido en refugio de bandoleros tras la Unificación de Italia.
DE SAN LAZZARO A LAS RUINAS DEL CONVENTO DE COSPITI
Información sobre la ruta
Desde la Plaza Avitabile, se avanza en dirección a Punta Belvedere y, tras unos 100 metros, se gira a la izquierda por Via Radicosa, recorriendo todo el tramo en subida. Después de una pronunciada curva a la izquierda, se continúa recto por la pequeña carretera ascendente que entra en el barrio de Santa Lucía. Tras las últimas casas, el recorrido prosigue por una escalinata.
El sendero continúa en llano atravesando un bosque de castaños y, después de unos 200 metros, a la altura de un castaño centenario, se gira a la derecha para tomar un antiguo camino de mulas que, tras unos 300 metros de ligera subida, gira a la izquierda y bordea un escarpado rocoso (¡precaución!).
Al llegar a una pequeña y empinada garganta, se encuentra el descenso sobre roca que conduce a una estrecha cornisa cubierta de hierba, desde donde se accede a las ruinas del antiguo monasterio, ya visibles desde arriba. Este descenso no se recomienda a personas sin experiencia ni a quienes padezcan vértigo, aunque dispone de un pasamanos que facilita el equilibrio.
Desde este punto, el descenso, bordeando la alta pared rocosa vertical, resulta sencillo hasta alcanzar la explanada donde se encuentran las ruinas.
Tras la visita, el regreso comienza tomando el sendero con valla de madera que asciende hacia el interior (noreste), pasando al pie de una pared rocosa. Cuando esta desaparece, se toma el sendero de la izquierda que, atravesando bosques de castaños, recorre la ladera sur del Monte Murillo y desciende de nuevo hasta Santa Lucía.
Quienes prefieran evitar el tramo de descenso sobre roca, que puede resultar exigente, pueden utilizar este mismo itinerario de regreso también para la ida.
Información sobre los valores y puntos de interés
A pesar de la relativa brevedad del recorrido, esta excursión hacia el límite oriental del territorio de Agerola atraviesa paisajes muy variados, revela nuevos panoramas y reúne un extraordinario patrimonio natural, geológico e histórico.
Tras dejar atrás las últimas viviendas, se sigue un antiguo camino de mulas que, durante la Edad Media, conducía hasta Amalfi pasando por Cospita y Vettica Minore. Completado el ascenso al Monte Murillo, se disfruta de una magnífica vista hacia el oeste, donde la cuenca de Agerola parece suspendida sobre la Costa Amalfitana, mientras la isla de Capri asoma detrás de la imponente silueta del Monte Tre Calli.
Al cambiar de vertiente e iniciar el descenso, el paisaje se vuelve más rocoso y escarpado. Los estratos de piedra caliza, intensamente deformados por las fuerzas de la orogenia de los Apeninos, forman impresionantes paredes verticales con pequeñas cuevas naturales y una singular aguja de roca que, según la tradición popular, representa la figura de un monje. Probablemente fueron los propios monjes del Convento de San Salvatore de Cospiti quienes tallaron en la roca los escalones que aún hoy permiten superar el último tramo del recorrido.
Se desconoce la fecha exacta de fundación del convento, aunque ya aparece mencionado en documentos del siglo XII. La tradición afirma que fue visitado por San Francisco de Asís y por el papa Sixto IV. El monasterio fue construido sobre una estrecha terraza natural, encajada entre los acantilados que descienden desde el Monte Murillo hasta el desfiladero del Nocito, en un entorno de extraordinaria belleza y recogimiento, ideal para la vida contemplativa.
La pequeña cueva situada sobre las ruinas, parcialmente adaptada por el ser humano, debió de servir como lugar de oración y meditación ascética. Hoy en día, incluso el excursionista menos interesado en la espiritualidad queda fascinado por el espectacular panorama que se contempla desde este lugar: Amalfi, aparentemente al alcance de la mano, Ravello, los Montes del Demanio, Capo d’Orso y el intenso azul del Golfo de Salerno ofrecen una de las vistas más impresionantes de toda la Costa Amalfitana.

